San Blas se queda sin rosquillas
El Ayuntamiento de Bilbao reduce de 70 a 20 el número de puestos de la feria del próximo domingo y prohíbe la venta de alimentosEl plazo para presentar solicitudes acabó el pasado viernes. Los puestos se adjudicarán mediante un sorteo que se llevará a cabo el martes y en el que no se tendrán en cuenta criterios de antigüedad. Sólo veinte afortunados se harán con el permiso municipal para vender en la calle el próximo domingo, 3 de febrero, alrededor de la iglesia de San Nicolás. «Esto es indignante, quieren acabar con una tradición», critica Begoña, una opinión que comparte el resto de ‘rosquilleras’.
Para esta «bilbaína de toda la vida», la decisión del Ayuntamiento ha sido un «atropello». Y es que esta mujer ha invertido ya algo más de mil euros en adquirir 200 rollos de cincuenta metros de cordones y 250 medallas para vender en San Blas. «No nos habían dicho que este año iba a ser así. Ahora, ¿qué hago con todo esto si no me toca un puesto?», se pregunta. «¿Menos mal que no he cogido aún las rosquillas!». Peor suerte ha corrido Carmen Fernández, que ha apalabrado 3.000 euros en estos dulces, 60 cajas, y tendrá que ir a otras ferias para venderlos. Tiene 70 años y hace 45 que coloca un puesto en San Blas.
Las afectadas demandan, al menos, un puesto por familia. Begoña censura que, mientras en esta fiesta sólo se permite colocar 20, en Santo Tomás la cifra es mucho más abultada. «No hay sitio para setenta, pero sí para más de 200. Y si no se pueden vender rosquillas en San Blas, supongo que pasará lo mismo el día de la Virgen», advierte.
Criterios «de calidad»
El director de la Oficina de Uso de Espacio Público, Tomás del Hierro, asegura que la decisión del Consistorio responde a «criterios de calidad. El año pasado fue un auténtico desastre. Con todos los puestos que había, se bloqueó la entrada a San Nicolás y a la Plaza Nueva», recuerda. Los responsables de este departamento, de nueva creación, midieron el perímetro en el que se instalarán los puestos y el resultado es que «sólo entran veinte, lo que creemos que es suficiente».
En cuanto a la prohibición de vender productos alimenticios, el director de la oficina cree que la festividad «se había convertido en pura mercadería. No sólo se vendían rosquillas, sino pastel vasco y hasta quesos», detalla. «Sólo se permite su venta en ferias autorizadas, en las que todo lleva su control sanitario». Del Hierro ha avanzado además que, si bien este año el reparto de puestos se llevará a cabo mediante sorteo, no se descarta aplicar otras fórmulas de cara a futuras ediciones. «Una cosa está clara -concluye- el espacio público lo gestiona el Ayuntamiento y no las ‘rosquilleras’».
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