Papa andina para el mundo

Todas las especies de papa están en el CIP. Nelly Plaza
Proyectos innovadores impulsan producción de papas nativas.
“Peruanita”, “Huamantanga” y “Amarilla” se llaman las favoritas de David Tay y de Alberto Salas. Una es dura y gordita, la otra exhibe algunas arrugas moradas, la tercera deja brillar su cáscara amarilla. Ambos hombres miran con ternura la selección de papas que tenemos ante nuestros ojos. Tay y Salas son dos de los 60 investigadores provenientes de todo el mundo que trabajan en el Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima, donde coleccionan, investigan, clasifican, conservan y mejoran todas las especies de papas, batatas y tubérculos que pueda haber en el planeta.
Tay, de origen malasio, llegó por primera vez al Perú hace 28 años para investigar la papa. Desde entonces el hoy responsable de la conservación y clasificación de los recursos genéticos del CIP no ha dejado de interesarse por este tubérculo.
“Por una papa amarilla renuncio con gusto a mi plato de arroz”, afirma Tay.
Cuando a inicios de los años 70 la llamada “revolución verde” prometía solucionar los problemas de seguridad alimentaria de los países en vías de desarrollo, las naciones industrializadas e instituciones multilaterales como el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) fundaron centros internacionales de investigación alimentaria que están coordinados en el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR).
Así nacieron, entre otros, el Centro Internacional de la Pesca en Malasia, el Instituto Internacional del Arroz en Filipinas y el Centro para el Maíz y el Trigo en México.
No había duda de que el lugar idóneo para el CIP iba a ser el Perú, y así lo fue en 1971. La papa tiene su origen en los países andinos y hasta hoy se cultivan en los Andes la mayoría de las más de 5,000 especies de papas.
¿Quiénes son los dueños?
El corazón del CIP es su banco de germoplasma. En dos cámaras refrigeradoras se conservan en probetas más de 5,000 especies de papas, tanto nativas como mejoradas. Cada especie tiene un pasaporte genético. La necesidad de conservar los germoplasmas se debe a que existen más de 120 enemigos naturales de la papa: bacterias, insectos, virus, hongos, y con la subida de las temperaturas debido al calentamiento global, también han aumentado los insectos nocivos.
Ana Panta, bióloga responsable del banco de germoplasma, asegura que los recursos genéticos del banco están disponibles a todos los usuarios que los requieran.
“Aquí llegan campesinos con sus papas ‘enfermas’, las limpiamos y ellos se pueden llevar la semilla limpia”, dice.
Pero también hacen uso del banco de germoplasma otros investigadores de universidades, entidades oficiales o privadas.
Una pregunta de fondo es a quiénes pertenecen las papas.
“Como recurso biológico, los dueños son los campesinos que las cultivan y son propietarios de ellas. Como material genético el dueño es el Estado peruano”, afirma Isabel Lapeña, abogada especializada en temas de biodiversidad de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.
Una excepción la constituyen los recursos genéticos del CIP. Como son anteriores a 1992, año en el que se firmó el Convenio sobre la Biodiversidad Biológica, que establece que “los Estados tienen derechos soberanos sobre sus propios recursos biológicos”, la propiedad se rige según el acuerdo anterior, cuando los recursos genéticos pertenecían a la humanidad en general. En el caso del CIP, la “humanidad” está representada por la FAO.
PERÚ, Martes, Febrero 5, 2008 – Hildegard Willer. 31 Ene, 2008
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